Agua.
En honor a la verdad, después de la llamada, tenia tantas cosas que decir que apenas termino la cena y regresamos mi hermana y yo al departamento, me abalance sobre el computador mientras ella, ajena al torbellino de mi cabeza, arreglaba la maleta para volver mañana a Coquimbo. Empecé a escribir, las palabras se trababan, no reflejaban mi sentir, borre, recomencé, otra vez el mismo atoro de letras e ideas en el teclado, hasta que lo entendí, lo cierto era que no había ya nada que decir, nada que no hubiese sabido o dicho antes. Hace unos días decidí operar una serie de cambios en mi vida a fin de comenzar a cosechar la siembra, a fin de empezar a disfrutar mi vida desde el hoy y no desde el mañana, y entre las acciones que decidí operar estaban las de recobrar amistades, cumplir promesas rotas, (la mayoría de ella hechas a mi mismo,) y alejarme de la gente que me hace mal. En algún bache pasado del camino también acuñe esa misma última norma con tanta convicción y rigidez que termine ...