miércoles, 28 de marzo de 2012

El desmayo


Ayer me desmaye, entre en el cuarto de baño, me sentí mareado, me mire al espejo y comencé a desvanecerme.
No se cuanto tiempo paso, el piso estaba frío y me dolía la espalda, pero cuando abrí los ojos todo en mi cabeza estaba mas claro de lo que nunca pudiese recordar. Me puse de pie, respire profundo me mire a la cara en el mismo espejo que silenciosamente me vio caer y decidí serenamente comenzar a vivir la vida.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Conversaciones.

Hace ya días Enrique, en medio de la charla, me ha soltado que yo no tengo corazón y  yo, desde el momento en que pude percibir la mueca que comprimió mi rostro, no he podido sacarme esas palabras de la cabeza y ahora “tu no tienes corazón, tu no tienes corazón” se repite una y otra vez con su cantaleta burlona en mi mente. Esa frase que yo mismo usaba con orgullo para definirme: “Yo no tengo corazón” ahora se ha vuelto en mi contra.
Salte raudo en mi defensa con la misma broma trillada que he usado siempre: “Si tengo, lo que pasa es que no lo uso”, pero la broma esta vez no fue graciosa, las palabras me dejaron mal sabor y me arrepentí de haberlas dicho apenas salieron de mi boca. Enrique noto mi titubeo y al otro lado del teléfono me dijo: “lo que yo creo es que alguien te hizo sufrir mucho una vez y por eso eres así...” y yo solo podía pensar en que efectivamente sufrí mucho una vez y en que me jure que nunca volvería a sufrir así, pero ya no podía recordar quien me hizo el daño, por que, ni cuanto fue lo que me dolió.

Seguramente Carlos me pillo volando bajo ese día, de otro modo no me explico la innecesaria sinceridad en mi respuesta:
_ ¿A que le tienes miedo?, pregunto.
_ Cuando niño, a la locura, siempre supe que era distinto a los demás, que mi cabeza no funcionaba igual, quiero decir, y por ello muchas veces temí estar volviéndome loco, mi consuelo era que siempre dicen que los locos no son concientes de su locura y que, por lo tanto, si yo creía estar volviéndome loco, debía ser señal inequívoca de mi cordura.
Cuando llegue a Santiago, temía a la indigencia, nótese: no a la pobreza. Sentía, después de mi fracaso en Puerto Varas, que había echado a la basura todas las oportunidades que tenia de ser alguien en la vida. Había cambiado el sueño de ser profesional por la felicidad del amor y al final había quedado con las manos vacías, estaba solo en una ciudad nueva y si no encontraba trabajo y al no permitirme volver a Coquimbo ese podía ser mi destino y mi condena. Siempre creí que todos los mendigos alguna vez tuvieron familia y casa y la perdieron. Tenía miedo de que eso mismo me pasara a mí.
Ahora al dolor, le dije para finalizar, y en cuanto lo exprese me di cuenta de la verdad inconsciente que llevaban mis palabras. Quizás eso explicaba mi actuar actual, por eso nunca me permito estar enfermo, por eso ignoro cualquier síntoma o molestia física hasta que esta se desvanece o me tumba, quizás por eso no me permito sentir nada ni involucrarme con nadie, así nunca mas nada ni nadie me hará sentir dolor. Claramente fracase en eso también.

El ultimo correo de Iván tenia una frase que se me quedo grabada a fuego en la mente: “eres capaz de hacer soñar a otros con tus propios sueños...” Curioso, pensé, que el crea que alguien sin sueños pueda hacer soñar a otros.

Dones malditos


Claramente leer “Luna Nueva” en estos momentos no ha sido una muy buena idea de mi parte, mi facilidad para mezclar fantasía y realidad, mi sentir con el de los libros, esta haciendo de las suyas otra vez y cada vez que Bella describe el gran agujero que le escuece en el pecho por el vacío que siente, cada vez que se retuerce de dolor y que adolece sus bordes ulcerados haciéndole daño, yo, por mi lado, también siento ese mismo vacío ardoroso en el lugar en el que hasta hace poco sentía esa calidez tibiecita que me recordaba a un hogar.
Ya no cocino, ni siquiera como a decir verdad, y hasta mis ganas de escribir han menguado, sin embargo alargo y demoro la lectura y me regodeo con los detalles morbosos del sufrimiento de Bella para avivar el mío en una sesión de sadomasoquismo con sabor a miel,  y es que después de tantos años sin sentir nada, es tan agradable sentir algo, aunque no sea mas que esa quemadura fría que amenaza con volverse costra, para nuevamente bloquear en mi alma cualquier nuevo sentir.
Ficciono mis emociones a través de un libro, doy vida a letras muertas irrigando con mi sangre y vida a historias inertes; y es que como devorador de historias que soy, maquillo y retoco las mías para hacerlas mas llevaderas: ¿Por que sentir afecto si se puede sentir amor? ¿Para que sentir alegría si se puede sentir felicidad? ¿Para que estar triste si se puede ser desgraciado? Pero al fin, tengo mis bases bien cubiertas y no me permito sentir nada que no sea capaz de resistir, no, ya no, eso nunca más.
Tienes mala suerte en el amor me dicen algunos, mal ojo me excuso yo, pero solo al sacarme la mascara y hablar conmigo mismo frente a frente soy capaz de reconocer que lo que tengo es un ojo perfectamente entrenado, siempre listo para tomar lienzos en blanco y convertirlos en príncipes azules que me permiten soñar un momento con un futuro dorado y me hacen ver la vida en rosa, aunque en el fondo bien se que el porvenir es negro y lleno de nubes grises. Con esa paleta de colores: ¿Para que arriesgarme con la realidad?
Y sigo así, viviendo una vida de botellas de vino, libros y películas antiguas en blanco y negro o technicolor; después de todo, ya lo dijo Calderón de la Barca: “la vida es sueño, y los sueños, sueños son”.



Bonus Track: 
Monologo de Segismundo

(De: “La vida es sueño”)
Pedro Calderon de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Que hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?
Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.
Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

martes, 5 de octubre de 2010

Luna Nueva (Libro Nuevo)

Es de noche y leo “Luna Nueva”, la consulta de un paciente ha sido lo único capaz de abstraerme de la lectura, justo cuando corría por un sendero oscuro que separaba la casa de Jacob de su garaje. Ha sido extraño, como despertar de un sueño o ser teletransportado. Solo me he dado cuenta de que estaba en medio del condado de Forks cuando me han traído vuelta a la realidad, pero aun ahora que escribo estas líneas el verde del musgo pegado a las rocas, los árboles frondosos de cortezas rugosas, la humedad espesa y la oscuridad me parecen mas reales que la luminosidad fluorescente de la sala de espera y la titilante pantalla del ordenador y es que cuando leo, todo lo que me rodea se diluye, e inclusive ahora, que he aprovechado la escasa gente presente y he conectado los audífonos de mi teléfono para escuchar música (y evitar la conversación de mis colegas), esta no es mas que un eco lejano cuando mucho, aunque esta vez, la experiencia de leer, ha sido sazonado por un ingrediente extra: Leo un libro nuevo.
Generalmente, como bien sabes, leo libros de segunda mano, o hasta de tercera o cuarta; en parte por que puedo darme ese lujo sin sacrificar otras áreas de mi vida, como el comer o vestirme, pero también por el gusto de disfrutar las historias contenidas en el libro y compartirlas con los lectores anteriores; no es raro, que además de apreciar los pliegues de las hojas, la textura de las tapas y su olor, ese olor inconfundible a libro viejo, mezcla de madera y humedad, de vez en cuando me detenga a imaginar a los lectores antiguos y primeros y así a mezclar las emociones de los personajes, con las que imagino que sintieron esos lectores que invento en mi mente y con las mías propias ante la lectura.
El rito es simple, en mi librero casi todas las historias son conocidas, si no las he leído, por lo menos he averiguado de que tratan, entonces, me pongo de pie frente al librero, me evalúo a mi mismo, basado en el momento que este viviendo y luego, aprieto los ojos críticamente mientras recorro con mi dedo uno a uno los libros contenidos en mi viejo mueble de madera rojiza casi escuchando sus voces interiores y preguntándome: ¿Como necesito sentirme? ¿Que necesito sentir? ¿Que quiero sentir?... Mi escrutinio solo se detiene cuando encuentro al elegido, mas por asar e intuición que por la infalible precisión de mi método.
El proceso de lectura casi siempre es fácil si la primera línea es buena; como con “Lo que el viento se llevo”: “Scarlett O`Hara no era hermosa, pero los hombres no alcanzaban a percatarse de aquello cuando ya caían presos de su embrujo...” o como una mas clásica si se quiere; la de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, que reza: “En un lugar de la mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...”; pero si la primera línea no es buena o no me atrapa, el libro es condenado a volver a su anaquel o a ser leído con desgano desde el comienzo, aunque debo reconocer que cada vez es mas raro que deje un libro a medias, salvo contadas excepciones, desde que me di cuenta de las muchas cosas que jamás terminaba y siempre dejaba a medias en mi vida y decidí que los libros y películas no serian una de ellas, por lo que, generalmente, una vez que lo retiro del librero y me embrollo en el, es como una condena o un matrimonio: ya ni modo de dejarlo; pero volviendo a mi tema, teniendo el libro en mis manos, acaricio sus tapas, lo abro y huelo sus hojas, es entonces cuando de verdad se obra la magia, por que como un conjuro empiezo a leer el voz alta, fuerte, clara y limpiamente esa primera línea, para poco a poco ir bajando en intensidad el volumen de mi voz, a la vez que el lugar en el que estoy comienza a girar rápidamente, hasta casi producir un vértigo y los limites y contornos de las cosas se disuelven, se diluyen, para hacer surgir de esa maraña de colores y formas un nuevo escenario, en el que al principio me encuentro viendo desde lo alto, lejanamente, hasta que ya involucrado en la acción y en los diálogos me vuelvo parte de ellos, de la historia, como un confidente discreto, como una sombra o como un fantasma. Lo curioso es que rara vez soy conciente de ese proceso.
“Luna Nueva” se estaba tardando en llevarme a su mundo, lo que la verdad no me preocupaba en demasía, hay libros que simplemente no consiguen hacerlo nunca, pero quizás la similitud de los paisajes descritos en la historia con los que vi durante mi residencia en Puerto Varas, lo han logrado, mas que la historia en si, aun así, en determinados momentos, me ha maravillado lo extraño que se ha hecho a mis dedos la suavidad satinada de su portada y la blanca frescura de sus hojas castas al ser volteadas por mi, tanto me ha llamado la atención que he acercado mi respingona nariz a ellas para olerlas profundamente, cerrando los ojos para acentuar la sensación y perpetuar el recuerdo, para oler ese olor extraño a velas de vainilla y a tinta fresca. No pude recordar cual fue el ultimo libro nuevo que tuve, nuevo en el mas literal sentido de la palabra, nuevo al punto en que lo desvirgue al romper furioso y torpemente el plástico que lo protegía del ambiente. Entristecí un poco al recordar ese día; de uno u otro modo yo sentía que era antinatura tener a un libro embalado en nylon, ahogado, imposibilitado de cumplir su fin ultimo que es el de ser leído y apenas tuve oportunidad, apenas me lo diste lo libere, si hubiera sabido lo que eso implicaba, hubiese sido mas sutil, mas suave, mas cuidadoso, hubiese tratado de perpetuar el proceso, de atesorar el recuerdo, pero fui tan brutal y rápido... hoy me arrepiento.
Ya son las seis menos veinte, la luz del sol empieza filtrarse por los grandes ventanales, inundándolo todo e iluminando los sombríos pasillos de la clínica. Comienzan a llegar los pacientes nuevamente; la vida vuelve a adueñarse de todo y la responsabilidad y el trabajo vuelven a adueñarse de mi; tengo que dejar de escribir, pero me queda tanto por decir, tanto por contar, pero ni modo, nada que hacer; quizás en otra carta, quizás en otra noche...

viernes, 1 de octubre de 2010

Agua.


En honor a la verdad, después de la llamada, tenia tantas cosas que decir que apenas termino la cena y regresamos mi hermana y yo al departamento, me abalance sobre el computador mientras ella, ajena al torbellino de mi cabeza, arreglaba la maleta para volver mañana a Coquimbo.
Empecé a escribir, las palabras se trababan, no reflejaban mi sentir, borre, recomencé, otra vez el mismo atoro de letras e ideas en el teclado, hasta que lo entendí, lo cierto era que no había ya nada que decir, nada que no hubiese sabido o dicho antes.
Hace unos días decidí operar una serie de cambios en mi vida a fin de comenzar a cosechar la siembra, a fin de empezar a disfrutar mi vida desde el hoy y no desde el mañana, y entre las acciones que decidí operar estaban las de recobrar amistades, cumplir promesas rotas, (la mayoría de ella hechas a mi mismo,) y alejarme de la gente que me hace mal.
En algún bache pasado del camino también acuñe esa misma última norma con tanta convicción y rigidez que termine tan solo como estoy ahora, pero alejando a todo quien no me aportara para bien en algo o me hiciera, de uno u otro modo, algún mal. Dura decisión, pero a la vista del tiempo, la correcta. Lo doloroso ha sido hoy descubrir que también se puede ser dañado por una persona a quien se aprecia, y que ya sea que lo haga conciente o inconcientemente, por mi bien, la pena debe ser la misma.
Quizás alguien me acusara de desechar a la gente, en mi defensa diré que haciendo oídos a concejos pasados, esta vez no desapareceré. Si me necesita, aquí estaré, pero ya no correré mas a intentar rescatarlo, como el intenta rescatar a otro. Aun nos quedan unos pocos cabos sueltos y a mi un ultimo acto de estoicismo, que, espero en Dios, no sea necesario llevar acabo.
Yo ya no seré mas quien fui por el y quien disfrute siendo y el no será ya mas lo que yo quería que el fuera y quien nunca ha sido pero a quien yo porfiaba por ver en el. Hoy lo libero, ya puede ser quien es; que lamentable pérdida para ambos.

martes, 28 de septiembre de 2010

Carta resumen o "Un día perfecto"


Ivan, faltan 5 minutos para que sean las 6 de la mañana y he terminado recién de leer “Un día perfecto”, esperaba haberlo terminado mucho antes, pero me ha sido imposible a raíz de la costumbre de mis colegas de hablarme una y otra vez a lo largo de toda la noche interrumpiendo mi lectura. Creo que en eso me ha pesado el vivir tanto tiempo encerrado en mi burbuja: La gente me aburre.
Respecto del libro, que es el motivo de esta carta, te diré que lo encontré fácil de leer, pero predecible, desde la primera aparición de Michael me imagine que seria una especie de venganza de Camille y Allyson, lo que no me explicaba era como Michael sabia tantos secretos, lo que me hizo creer que el era realmente un ángel, y que Robert realmente iba a morir, solo eso me hizo dar un giro en mi lectura, enganchar de verdad con el libro y pensar en un montón de cosas; lo que confirma que la perspectiva de la muerte cambia la visión de la vida, así como Robert ante la perspectiva de su propia muerte evaluó la suya, yo, ante la perspectiva de la muerte de Robert, reevalué mi idea del libro en si.
Desde ese momento, desde ese click, mi visión del asunto cambio por completo y en algunos pasajes llego a emocionarme, quizás también un poco por que todo el desenlace ocurre en los días previos y posteriores a Navidad, y ya te he explicado como me afectan las fiestas, así que me vi de pronto a mi mismo, esta navidad próxima sirviendo una cena para una mesa vacía, con la música de fondo de mi CD de villancicos... Y la verdad, aunque era una imagen triste, era a la vez bastante literaria y bella; pese a ello, y volviendo al libro, la verdad es que fue un poco decepcionante su lectura.
En cuanto a lo que te contaba de mis colegas, no se ni como explicarlo, a ratos me cuestiono si son ellos los vanos o soy yo el inadaptado, quizás después de todo, el tema de ser gay pese, y es que la verdad, los temas de las mujeres, como maridos, hijos, amores y chismes me aburren y los de mis colegas, que reducen sus temas a solo tres tópicos: hijos, chismes (en ellos profundizan hasta mas que las mujeres) y chistes de grueso calibre de plano me molestan; afortunadamente el trabajo es tanto y tan constante que poco tiempo o ninguno queda para darse esas licencias, sin embargo, aun así están las horas muertas, en que cada uno busca aguantar mejor y no dormirse y si bien yo me inclino por leer, otros por hablar... Solo hoy he visto a un chico que me cae bien (no es que los otros me caigan mal, pero...), se llama Andrés y tiene como veintitantos, el es una de las personas que me enseño a trabajar el primer día, es cierto, tiene una sonrisa muy linda, pero además es como una bocanada de aire fresco en medio de las caras largas y quejumbrosas de los pacientes. Hoy no he alcanzado a decirle mas que “hola”, el acompañaba a su mamá a Urgencias de Adultos, pero verle igual a sido grato.
De mi te cuento que mi casa esta hecha un nido de ratones, maletas abiertas, ropa literalmente tirada por todas partes, platos amontonados, limpios y sucios, la cama revuelta a toda hora (creo que no la hemos hecho desde el sábado), pero la verdad, poco o nada me vale, tener a mi hermana aquí ha sido todo lo que esperaba y mas. Sobre todo ahora que esta mas grande y es mas cómplice, el tema “obvio” no se toca, pero ella solo disfruta de lo que le puedo dar. Esta mañana (ayer) hemos dejado los pies en patronatos y se ha comprado cuanta cartera ha encontrado (¿Que rollo tendrán las mujeres con las carteras?) lo bueno es que ella es tan practica para comprar como yo, no busca nada en particular, mira todo en general y si encuentra algo que le gusta lo compra sin mucho tramite. Como estábamos en el barrio la he traído a conocer la clínica, mas que nada para que le cuente a mis papás como es y así ellos se queden mas tranquilos. Ya que estábamos aquí la he llevado a comer shawarmas, hemos vuelto a la casa a eso de las 3 de la tarde y la he obligado a dormir siesta conmigo, por que si se metía al computador o se ponía a ver televisión yo no iba a estar tranquilo y no iba a poder dormir; ella no ha hecho mas que suspirar y decirme “bueeeeno”. Al final he despertado yo antes que ella.
Anteayer la lleve a comer comida china al restaurante de mi amiga Alejandra, en Calle Monjitas (tenemos que ir algún día), ella al verla la reconoció, pese a que solo se habían visto una vez en la ultima visita de la Andrea a Santiago, y nos ha hecho un descuento y a ella le regalo una bolsita china aromática y a mi una campanilla para la suerte, de esas que se pegan tras de la puerta, pero supongo que la suerte no ha sido mucha, por que llegando a mi depa se ha roto. Mi amigo Juan nos acompaño, el mismo que nos acompaño al bar y luego a bailar el sábado, han hecho tan buenas migas que han quedado en juntarse a comer el miércoles en su departamento.
De mi, te cuento que creo que estoy pagando las consecuencias de haberme venido a trabajar a urgencias de la clínica, ME ENFERME, no tengo mucha fiebre, solo escalofríos y un malestar general, la nariz roja de tanto sonarme y me he gastado dos rollos de toalla nova sonándome toda la noche, pero ni modo faltar en mi segunda semana, aunque a juzgar por las miradas de mis colegas, lo hubiesen preferido así; aparentemente soy un foco infeccioso con patas, aun así he logrado sobrevivir a la noche dignamente, a punta de un jarabe y paracetamol; hacia tanto que no me agripaba que ya ni recordaba lo que se sentía estar enfermo, espero que no sea influenza, por que es el cuadro mas común entre los pacientes, pero estoy casi seguro de que no, por que me vacune en abril.
¿Sabes? Te sorprendería el mucho tiempo que hay para pensar en la noche, así que he decidido operar un montón de cambios en mi vida, cambios sencillos, nada muy drástico, pero no por ello innecesarios, creo que con el cambio de trabajo he llegado a una plataforma optima para comenzar a tener la vida que quiero vivir, es decir, ya puedo relajarme un poco y empezar a hacer lo que quiero y no solamente lo necesario; ahora solo se trata de limpiar el terreno, hacer un mínimo ultimo esfuerzo y esperar la cosecha.
Y tu? Como van tus cosas? Espero que bien. Estamos al habla. Saludos, Mauro

viernes, 24 de septiembre de 2010

Sala de Urgencias


Son las seis de la mañana menos 20 minutos, es mi segundo turno de noche y a esta hora, sin Internet, hago lo posible por no sucumbir al sueño, lo cual en mi caso seria escribir. Tengo en mi escritorio un libro a medio leer: “Un día perfecto” el cual si bien es un libro ameno y fácil de leer, a la pagina 102 y a su vigésimo capitulo, aun no logra sorprenderme ni engancharme del todo. Todavía espero esa “vuelta de tuerca” que me lo haga interesante. Este es el primer libro que me presta y recomienda Iván, razón por la cual espero ese “yo no se que” que me lo haga algo mas que la lectura de turno esta semana.
Según la reseña, la acción de verdad se comienza a desarrollar una vez que su protagonista se encuentra con un “misterioso desconocido”. Eso aun no ocurre, pero me quedan otras 200 paginas para que pase, así que aun no pierdo la fe, se supone que a Iván le han gustado los libros que le he recomendado yo, y quiero ser reciproco al respecto, pero si la lectura de este libro termina siendo un plano fiasco sin ninguna gracia, no se si me pueda hacer el animo para leer aquel ejemplar que tengo sobre mi velador con un horrible dibujo de un mono en la portada, aunque, aun así, le ofreceré una ultima chance: “la prueba de la primera línea”, por que siempre he tenido la idea, de que si un libro me atrapa en su primera línea, no podré dejarlo hasta el final, en cambio, si esa misma primera línea no logra conmover algo en mi creo que no vale la pena leerlo, pero volviendo a “Un día perfecto”, la lectura, seguramente por la hora, solo ha conseguido adormecerme, así que he preferido pararme frente al televisor un rato, he alcanzado a ver el cuarto final de “Milagros inesperados” una película de Tom Hanks que estuvo en mi casa hace ya mas de 10 años, en el tiempo en que arrendábamos VHSs y que a mi hermano le encanto. La verdad no se por que no la vi yo, lo mas seguro es que haya sido por que mi hermano la eligió o por que el principio era muy lento, pero sea como sea, no he querido meterme mucho en lo que queda de trama, en parte por que me carga ver películas a la mitad y en parte por que todos dicen que es una película muy buena y algún día espero verla y en vista de que cuando culmino no han dado nada interesante, he decidido sentarme a escribir.
Son las 6 y acaban de llegar dos pacientes, no entiendo como acá, a “Urgencias pediátricas”, puede llegar una madre con su hijo y decir: _Tengo una emergencia, mi hijo tiene fiebre hace 3 días... Hasta yo que no tengo hijos se que no debo dejar pasar 3 días a un niño con fiebre para traerlo al medico, cuanto mas si tengo los medios para hacerlo, por otro lado, encuentro increíblemente infalible eso de que cada vez que uno se pone a hacer algo, llega gente, aquí o en cualquier otro trabajo.
Respecto a eso, a este nuevo trabajo, quiero decir, ya  me estoy acostumbrando, este 2ª turno de noche lo estoy llevando mucho mejor, ya no me veo tan patéticamente adormilado como el anterior y creo que ya pase la barrera de riesgo de dormirme de pie como las gallinas. No voy a decir que en estos momentos me es fácil teclear, pero por lo menos lo hago.
En cuanto al trabajo en si, aquí si se trabaja de verdad, por lo que el turno de 12 horas se pasa volando y con lo que, por lo mismo, mi mayor miedo en el Monumental, enmohecerme y volverme flojo por la falta de actividad, se desvanece.
Este trabajo no solo ha venido a reafirmar mi fe en mí; sino también a mejorar mi autoestima. La atención a publico siempre ha sido mi fuerte, aquí me siento útil, cosa que no necesariamente ocurría en el estadio, aquí siento que puedo hacer una diferencia, allá solo hacia lo que había que hacer; de hecho creo que desde que trabaje en la Corte de Apelaciones que no tenia un trabajo que me acomodara tan bien, estoy seguro de que voy a llegar a ser, si no el mejor, uno de los mejores…
En otras noticias: Hoy llega mi hermana a acompañarme desde Coquimbo, no podría hacerlo en mejor momento dado lo solo que me he sentido en estos días. Es increíble, pero es verdad, o por lo menos a mi la experiencia así me lo ha demostrado: al final, los únicos que están ahí contigo siempre, en las buenas y en las malas, son los miembros de tu familia.
Llame a Feriaticket por lo del finiquito y estará listo recién en un mes mas, no me hago muchas expectativas con ello, por que al haber renunciado yo, solo me pagaran las vacaciones, solo espero poder ahorrar algo de eso siquiera, por que no se como se vendrán los próximos meses.
Por otro lado, no dejo de pensar en el concurso de cuentos, pese a que aun faltan más de 2 meses para los resultados, aun así le tengo fe a mi historia, ya veremos que pasa y ojala que sea algo bueno, por que aunque no lo quiera, siento que me estoy probando con ello a mi mismo mi valía como escritor.
Ya son las 6 y media, falta algo así como 1 hora y media para salir del trabajo. Las ultimas horas siempre se vuelven las mas largas.
Voy a ver si ya puedo tomar una tasa de leche al comedor para acortar la espera.

domingo, 19 de septiembre de 2010

Mi vida empieza hoy


Puede parecerles tonto, o lo que es peor, normal en mi, pero he tenido unos días de mierda con esto de las fiestas familiares y que mi familia esta lejos y que estoy solo y que nadie me quiere… me he portado como un perfecto imbecil y he despreciado, o mejor dicho, subestimado lo que tengo, por que ahora tengo una linda casa, un mejor trabajo, una familia que esta lejos pero que se sacaría los ojos por mi y amigos que me quieren y que si no están mas cerca es por que yo no se los permito, por miedo a que me pidan reciprocidad (respecto a esto ultimo, he sido yo quien ha hecho su propia cama y ahora solo me queda acostarme en ella).
Me quejo de lleno y me he comportado como un pendejo llorón sintiendo lastima de mi todos estos dias, pero ya esta bien. Los días están lindos, por fin voy a poder hacer mas cosas, ya no tengo por que esperar ese momento perfecto para empezar mi vida, por que ese momento ya llego, y si esta vez lo dejo ir, no voy a poder perdonármelo nunca.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Fracturas multiples


¿Te acuerdas de esa escena en “LO QUE EL VIENTO SE LLEVO”? Esa escena en que Melanie Hamilton  muere y Scarlett corre a darle consuelo a Ashley Wilkes, pero el solo acaricia un guante que ha perdido su par, para finalmente preguntar a Scarlett que hará sin Melanie, entonces Scarlett se da cuenta de que el siempre ha amado solo a Melanie y que ella a su vez no ha sido para Ashley mas que lo que la Watling ha sido para Rhett, entonces Scarlett solo atina a reclamarle que debió habérselo dicho hace años, y no embaucarla con sus cuentos del amor y sacrificio, para terminar con un “Pero en cierto modo no importa, no importa en lo absoluto…”
Anoche, cuando lo vi salir del ascensor con quien seguramente era el motivo de sus llamadas y mensajes sin respuesta, me fue imposible disimular mi sorpresa, no tanto por sentirme burlado, la verdad eso ni se me paso por la mente en ese momento, pero al ver detenidamente a quien le acompañaba… era un niño, un niño de apenas unos veinte y algo, con la mirada dura y llena de desprecio hacia mi; ¿Cómo no pensar en mi mismo a su edad? ¿Cómo no reflejarme yo mismo en su desprecio?
_El es Claudio, me dijo, mi ex.
Y yo solo podía pensar en que debió habérmelo dicho, en que yo debí haberlo sabido y en que, de algún modo, eso no importaba en lo mas mínimo, nada importaba ya en lo mas mínimo, ni los motivos que tuve para presentarme ahí, ni aquello que tenia que decir, ni la pena sin razón que había empezado a embargarme la noche anterior. Así que hice lo único que me quedaba por hacer: retirarme; con las manos en los bolsillos, la vista al frente, tranquilo y con la sensación de que había hecho cuanto estaba en mis manos hacer y quizás mas.
Dicen que a golpes se aprende, de ser cierto, hoy debo haber aprendido mucho. Siento que tengo fracturas múltiples, pero otra vez me echare al hombro mi mochila y seguiré adelante mañana, por que después de todo, mañana será otro día…

jueves, 16 de septiembre de 2010

Penas y penas y penas...


Anoche llore, no podía recordar desde cuando no lo hacia, creo que la ultima vez fue hace 2 años, el dia en que fui a buscar mis cosas al departamento que compartía con Luis y, sentado en la cama, vi por ultima vez la vida que dejaba, la vida que no fue.
Anoche llore por que me sentía solo, llore sintiéndome tonto, llore por mis logros que no valen de nada a nadie por que no tengo con quien compartirlos. Tal vez Jota tenga razón y la verdadera felicidad es la que se comparte, tal vez por eso este cambio me sabe a nada en la boca después de tanto haberlo añorado.
Anoche llore por que estoy solo, por que mi familia esta lejos y por que en esos momentos cruciales, cuando todos están compartiendo con alguien, yo no tengo con quien compartir.
Anoche llore en mi departamento oscuro, con las luces de los fuegos de artificio filtrándose por la ventana y mi grillo chicharreando por ahí. Anoche llore por mi, y fue una sorpresa descubrir que aun me quedan lagrimas.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Nuevo rumbo



Me voy… Me aburrí de Colo Colo y sus enredos, que el club social, que Blanco y negro, que las reglas, que como se las saltan, que aplicar criterio, que no tengo la autoridad para hacerlo.
Que lo malo se nota altiro, que lo bueno no se ve nunca, que los ticket, que el Williams… No señor, no doy mas con esto, me gusta trabajar, me gusta dar mi mejor esfuerzo, pero también me gusta que se reconozca lo que se hace, que se valore mi trabajo (y no hablo solo en un sentido económico, aunque si hablara…), pero mas que todo me gusta sentirme útil, sentir que hago una diferencia; y francamente aquí no la hago, aquí soy solamente la cabeza de un cuerpo que se tambalea casi como el de un borracho; y yo se mucho de borracheras. La cara visible de un montón de errores que poco o nada tienen que ver conmigo, y como soy cabeza, pero no soy brazos ni piernas, aunque estando aquí puedo razonar soluciones y mejoras, por “no tener experiencia” no se me permite actuar.
Me canse de no tener nunca un domingo, de levantarme a las 5 de la mañana y acostarme a las 3 de la madrugada; de no tener opción de crecer, de marcar el paso dando lo mejor, de mendigar por los mínimos implementos para bien trabajar, de ver consumirse las horas una semana para correr y olvidarme del sueño toda la siguiente. Todo cambio es bueno; y el un par de días yo comenzare el mío...

viernes, 10 de septiembre de 2010

“Carlos” o “La sabiduría del no hacer”



Bien sabido es que no es bueno tomar decisiones con la cabeza caliente, eso de decir: “Esto hare” o “Esto no”, cuando todo parece tan volátil que se vuelve imposible hacer tierra, no acarrea generalmente nada bueno; Marcos Jeldres solía decirme, en aquellos años, que antes de cualquier cosa uno debía preguntarse: ¿Por qué? y ¿Para que? Muy probablemente eso fue lo único bueno que me dejo Marcos Jeldres, pero ese es tema para otra historia, así que volviendo a lo mío, debo decir que cuando necesito una cabeza fría, a falta de la mía, agarro el teléfono y llamo a Carlos.
La verdad es que Carlos es, a mi modo de ver, una de esas mentes impolutas por la experiencia, y yo siempre le digo que el me aconseja desde su “Sabiduría del no hacer”.  No se mal entienda, no es que el no haya hecho nada con su vida, pero si tuviéramos que diferenciar la suya y la mía, diríamos que yo he hecho lo que he querido en mi vida, pero no he hecho nada con ella, al contrario de Carlos que muy seguramente, no ha tenido ocacion de hacer cuanto ha querido con la propia, pero si ha logrado hacer algo de ella.
Carlos es un alma vieja y un cerebro sabio en el cuerpo de un hombre joven o esa es la explicación que yo mismo me doy para entenderlo.  
A veces lo hago rabiar un poco, con esa capacidad tan propia de mi para exasperarlo (a el o a otros), otras me enojo con el a muerte por lo que yo considero un agravio y el una broma, pero eso sucede hasta en las mejores familias; aun así sabe otorgar siempre la palabra justa para bajarme los humos y aterrizarme.
No lo vamos a negar, a veces peca de hablar mas de la cuenta, nadie como el sabe convertir un buen consejo en una cátedra aburrida de cualquier cosa que no tiene nada que ver con lo que se le pregunta, pero como mi poder de concentración tampoco es muy bueno que digamos, dado el caso, la solución es tan fácil para mi como mirar un punto fijo y divagar, apoyado en lo rescatable de su consejo y teniendo el resto de sus palabras como música de fondo.
Por otro lado, a veces me da el consejo mas inútil del mundo, ese que de oirlo, yo ya se que lo que tengo que hacer es todo lo contrario y de ese modo siempre es ganancia consultar mis asuntos con el.
Carlos y yo no nos vemos mucho, pero no necesitamos vernos para saber el uno del otro y mantener al día nuestra amistad, una amistad que no se basa ya en el mirar al otro para arriba o mirar al otro para abajo, sino en caminar (o rodar) uno al lado del otro (según sea el caso) y acompañarse, en la preocupación, en la pena, la risa o incluso en mis aburridos desganos.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Verguenza



Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
(Gabriela Mistral)

A veces quisiera ser bello, tan hermoso que no pudieras quitar tus ojos de mí. Ser elegante e ingenioso, que mis gestos fueran graciosos, mis movimientos estudiados y mis palabras sabias e interesantes para nunca aburrirte.
Quisiera estar siempre de buen humor y así alegrar tus días; que mi risa fuera música jovial al son de la cual tú bailaras, que mi frente fuese lisa y que mis ojos no se achinaran al perderse en los tuyos.
Quisiera que mi mente, mi boca y mis gestos estuvieran tan bien sincronizados como en una escena de esas viejas películas que tanto me gusta ver, que mi porte fuera imponente, mi andar seguro y mi cabeza alta, que mis caricias fueran perfectas y mis besos dulces, quisiera ser así, pero no lo soy.
Yo soy brusco y lerdo, mi risa es hueca, mis palabras escandalizan, y mis movimientos son torpes; y si a eso sumamos un corazón cansado…
Yo soy tantas cosas, tantas cosas comunes y corrientes que nadie quiere, pero si te pararas un segundo y te atrevieras a ver mas allá de aquello, sin necesidad de que medie compromiso o atadura, tal vez, solo tal vez te darías cuenta de que, si me lo permites, puedo llegar a ser todo lo que necesitas para ser feliz…

martes, 7 de septiembre de 2010

El autoestima de mi mamá.


El lunes en mi departamento, mientras esperaba a mis invitados a almorzar que venían atrasados, me vinieron unas ganas irrefrenables de llamar a mi hermana.

_ Negra, le dije, estaba pasando la aspiradora y me acorde de mi mamá. Creo que ella debe tener un serio problema de autoestima.
_ ¿Mi mamá?, ¿De autoestima?
_ Si, yo creo que ella piensa que es tonta.
_ ¿Por que?
_ ¿Te acuerdas cuando nosotros estábamos chicos y llegábamos tarde a almorzar?
_ Si
_Ella siempre decía: Los lindos paseando y una, “la tonta”, cocinando…
_ Jajajaja. ¡Tonto!

sábado, 21 de agosto de 2010

Pasos



Esta mañana, cuando caminaba rumbo al metro, arrastrando los pies, con la cabeza gacha, lamentando mi mala suerte y tratando de sacarme del cuerpo las memorias de la noche que terminaba, con su sabor a despecho y anhelo, con su frío y soledad, recordé algo que me había prometido a mi mismo hace tanto tiempo que ya ni lo recordaba: No permitir que la percepción que tengo de mi mismo decaiga ni dependa de la aceptación o rechazo de otros hacía mi; por que esta bien, quizás esta ultima experiencia no se corono de victoria, tal vez este capitulo del cuento no concluyo en un “final feliz”, pero en la historia de mis correrías quedan aun muchas paginas por escribir y seguramente esto no ha sido mas que el preámbulo o preparación para lo que ha de venir.
Si, fue un fracaso, pero un fracaso que no dependía de mi, un fracaso que se escapo de mis manos y deseos, simplemente por que me es imposible gobernar en las manos y deseos ajenos…
Y al final de cuentas: ¿De que tendría que avergonzarme? ¿No di acaso una buena pelea? ¿No lo intente hasta donde mi buen juicio me dijo que lo intentara?
Si. Quizás aun resiento un poco el rechazo, a decir verdad nunca lo he asumido con facilidad, pero que mas da.
Mi abuela decía: “Siempre hay un roto para un  descocido”, solo fue cosa de que este “descocido” no era para mí.
No me puedo echar a morir por un traspié, al menos saco en claro que, como decía el mismo Iván cuando se encontraba sensible: “Estoy vivo”, y haciendo balance, no estoy tan mal.
Ya vendrán tiempos mejores, ya la vida sonreirá con mas ganas, pero por lo pronto debo darle el ejemplo yo, así que levante la cabeza, le sonreí al sol y continúe mi marcha a paso seguro y feliz.
Simplemente aun no era mí tiempo, simplemente no era mi lugar, pero ya vendrá el tiempo de compartir mis historias, mi música y mi mesa una vez más…
Ya llegara el momento, ya llegara el lugar.


"Traspapelada" o "De algun tiempo atras"



Mi muy estimado amigo; hace unos días cuando hablábamos de literatura, le comentaba yo lo mucho que me afectaba la lectura y que cual Quijote, que de tanto comer lentejas y leer novelas de caballería, termino perdiendo los estribos, yo mismo a veces termino confundiendo fantasía y realidad, cuanto mas, si  la primera me resulta mas atractiva y digna de ser vivida que la segunda.
Pero volviendo al motivo de la presente, la lectura de mi libro de misivas, mismo que adquirí en una de esas encantadoras veladas en que provistos de copas y alimentos para el cuerpo, siempre, de uno u otro modo, nos las ingeniamos para alimentar el alma y componer el mundo, y que me a afectado a un nivel que, seguramente, al leer estas líneas ya se le habrá hecho visible, y me ha hecho, por otra parte, recordar mi carta de amor favorita, misma que, pese a ser literaria, encumbra por lo muy alto los mas nobles sentimientos y que yo mismo releo una y otra vez en uno de esos añosos libros que acumulo en mi librero.
Curiosamente, dicho texto no sale en mi libro de cartas de amor, es de un fragmento de una obra llamada "El tren expreso", y fue escrita por Ramón de Campoamor. Ya que disfrutasteis tanto de la lectura de las de mi libro, te la remito a continuación;
Esperando que la disfrutes; Atentamente, Mauro.

«Mi carta, que es feliz, pues va a buscaros,
cuenta os dará de la memoria mía.
Aquel fantasma soy que, por gustaros,
juró estar viva a vuestro lado un día.
»Cuando lleve esta carta a vuestro oído
el eco de mi amor y mis dolores,
el cuerpo en que mi espíritu ha vivido
ya durmiendo estará bajo las flores.
»Por no dar fin a la ventura mía,
la escribo larga... casi interminable...
¡Mi agonía es la bárbara agonía
del que quiere evitar lo inevitable!
»Hundiéndose al morir sobre mi frente
el palacio ideal de mi quimera,
de todo mi pasado, solamente
esta pena que os doy borrar quisiera.
»Me rebelo a morir, pero es preciso...
¡El triste vive y el dichoso muere!...
¡Cuando quise morir, dios no lo quiso;
hoy que quiero vivir, Dios no lo quiere!
»¡Os amo, sí! Dejadme que habladora
me repita esta voz tan repetida;
que las cosas más íntimas ahora
se escapan de mis labios con mi vida.
»Hasta furiosa, a mí que ya no existo,
la idea de los celos me importuna;
¡juradme que esos ojos que me han visto
nunca el rostro verán de otra ninguna!
»Y si aquella mujer de aquella historia
vuelve a formar de nuevo vuestro encanto,
aunque os ame, gemid en mi memoria;
¡yo os hubiera también amado tanto!...
»Mas tal vez allá arriba nos veremos,
después de esta existencia pasajera,
cuando los dos, como en le tren, lleguemos
de vuestra vida a la estación postrera.
»¡Ya me siento morir!... El cielo os guarde.
Cuidad, siempre que nazca o muera el día,
de mirar al lucero de la tarde,
esa estrella que siempre ha sido mía.
»Pues yo desde ella os estaré mirando;
y como el bien con la virtud se labra,
para verme mejor, yo haré, rezando,
que Dios de par en par el cielo os abra.
»¡Nunca olvidéis a esta infeliz amante
que os cita, cuando os deja, para el cielo!
¡Si es verdad que me amasteis un instante,
llorad, porque eso sirve de consuelo!...
»¡Oh Padre de las almas pecadoras!
¡Conceded el perdón al alma mía!
¡Amé mucho, Señor, y muchas horas;
mas sufrí por más tiempo todavía!
»¡Adiós, adiós! Como hablo delirando,
no sé decir lo que deciros quiero.
Yo sólo sé de mí que estoy llorando,
que sufro, que os amaba y que me muero.»

jueves, 19 de agosto de 2010

De tu ausencia...


Te fuiste… No, no te fuiste, yo te saque, y sin embargo cuanto te extraño, no creí que te echaría de menos y aquí estoy, dedicándote estas líneas sin razón alguna; esperando tu gran gesto que no viene, que no va a venir y que, aunque viniera, no tendría ninguna importancia, por que esto, por ser tu quien y como eres y por ser yo quien y como soy, de todos modos no podría ser; y me invento otro mundo y me refugio en otros brazos y como un sedante olvido el ligero vacío que me dejaste y por donde se cuela el frío, y te reemplazo, y te comparo y nadie te iguala, y estoy a punto de atarme a otro y yo solo quiero atarme a ti, pero tu no me quieres, tu me ignoraste, tu no quieres a nadie, ni a ti y yo no quiero ser como tu, yo me arrepentí de ser como tu cuando iba derechito hacia ese punto marchando a pie seguro en esa dirección…
Y me ofrezco al mejor postor, al que me de eso que pido, eso que quiero, pero eso que no necesito, por que lo que necesito eres tu y ese sentimiento que no eres capaz de dar… Y te recuerdo, y te extraño y disimulo ante los otros y te oculto mi dolor, y te he perdido y no me convenzo y espero esa vuelta de tuerca que te acerque a mi, que te traiga de nuevo a mis brazos, a mi mesa y a mi cama…
Me devolviste la capacidad de sentir, y ahora siento tu vacío, tu ausencia… Si no hubiera sido tanto mi orgullo, si pudiera conformarme con migajas, pero la experiencia me ha dicho tantas veces que las migajas solo acrecientan el hambre, un hambre que de todos modos tu no estabas dispuesto a saciar.
Y la vida me sonríe, y me pone en el camino al perfecto, al indicado… al que no quiero, y me engaño pensando que tal vez lo llegue a querer, pero el no eres tu, el nunca será tu…

sábado, 24 de julio de 2010

"Carta a Iván" o "Viernes"

Iván:
Anoche, en tu mensaje me has pedido que te envíe una de las cartas a tu mail, tarea nada fácil, no solo por que me obliga a la labor de transcribirla, sino que son tan distintas, tan bellas y emotivas una de otra que creo que es un desaire a las mismas y al sentimiento que alguna vez les impregno el escritor, destacar a una por sobre otra, pero aun así lo he hecho y te he remitido dos de ellas en correos anteriores.
Por mi parte, yo, sentado en mi escritorio y sin mucho mas que hacer, salvo mirar pasar lentamente las horas y, basándome en tu continuo “me gusta oírte hablar”, que aun no me creo del todo, a falta de un mejor auditorio, he decidido contarte de mi día de ayer. Seguro estoy de que no tendrás ocasión de leer esta carta antes de tu regreso, pero la verdad, tampoco espero respuesta y me imagino que, en una ciudad para ti nueva y con el escaso tiempo que tienes para recorrerla, el tiempo no será algo que te sobre.
Bueno, como ya te había dicho, el plan inicial era reunirme con Rodrigo y Fernando a las 18:30 para ir al cine, lo cual, después de la llamada de mi jefe solicitándome que fuera a supervisar al Estadio Nacional y ha hacer entrega de la recaudación del día a la empresa de valores, en principio, deseche; pero mientras trataba de ubicar a los chicos para avisarles que no llegaría a la hora acordada, se me ocurrió, en lugar de cancelar la cita, solo reprogramarla para las nueve menos diez.
Así, saliendo de mi trabajo a las cinco y quince, tuve que ir al local del Florida Center, que fue cuando me llamaste, a buscar depósitos bancarios, luego en metro hasta Irarrázabal y por ultimo en micro hasta el estadio, para ese entonces ya llovía copiosamente y el frío arreciaba, pero ya me había lamentado lo suficiente durante la tarde por no poder ir al cine y, como suelo hacerlo, a esa hora y con la decisión tomada, ni el frío me haría vacilar.
Llegue cerca de las 6 al estadio, conté los dineros, cuadre la caja, hice el deposito y me quede esperando a Prosegur, los minutos se me hicieron eternos, pero al fin llegaron y corriendo bajo el agua (para variar olvide mi paraguas en el departamento), tome una micro, nuevamente el metro y baje en Bellas Artes, al notar que eran recién las ocho de la noche y que faltaban 50 minutos para que mis compañeros llegaran al cine. Para matar el tiempo, acerté a entrar en un café, tome un te rojo con cerezas y saque mi libro, la tetera de se te me hizo poca, pero me calentó y me sirvió para bajar revoluciones. Absorto en la lectura, se me paso la hora, y para cuando mire el reloj de mi  teléfono, ya iba, si no atrasado, muy justo. En mi apuro metí el pie en un charco y manche mi pantalón además de que moje mis calcetines, pero logre llegar a tiempo, puesto que Fernando ya me esperaba y a los pocos minutos llego Rodrigo.
Ellos compraron los ticket mientras yo compraba un paquete grande de palomitas de maíz dulce que, era que no, me comí casi por completo.
De la película, que te diré, supero con creces mis expectativas, si bien ya había visto las primeras dos partes, poco recordaba de ellas, y quizás en ello se base mi percepción de que ha sido la mejor de las 3, divertida para grandes y chicos y emotiva en extremo, con decirte que casi me deshidrate llorando mas patéticamente que cualquiera de los mocosos que nos rodeaban, lo bueno, con todo y todo es que me sirvió de desahogo después de la semanita que he llevado y que, por no ser los chicos mas que compañeros casuales en el cine, no sentí ninguna vergüenza, además, Rodrigo, lloraba tanto o mas que yo.
Al salir, se me ocurrió ir a tomar un café al bellas Artes. La noche estaba exquisita y ya solo caía una fina garuga, por lo que caminar mientras comentábamos la película fue simplemente delicioso.
Para desgracia de los chicos, a esa hora, ya bordeaban las once y medias de la noche, estaba todo cerrado, así que aproveche de llevármelos a mi casa y con excusa del frío, los utilice como conejillos de indias para por fin preparar mi chocolate caliente con coco y canela, que dicho sea de paso, resulto ser un éxito.
Se fueron cerca de las dos y media de la noche, entre conversas y música, pero honestamente, aunque la compañía era grata, ya no hallaba horas de que lo hicieran, puesto que el sueño ya estaba por vencerme, de plano tal, que me tire a la cama y no supe mas de mi hasta hoy.
Espero que tu viaje y tu estancia sean agradables y que te de la paciencia para leer esta larga carta. Un abrazo y los mejores deseos para tu regreso.
Mauro.



Bonus Track: “LOS OTROS DOS CORREOS”

Correo 2: De Virginia Woolf a Leonard Woolf.
El día que se suicido al lanzarse a un río.


Querido:
Estoy segura de que, de nuevo, me vuelvo loca. Creo que no puedo superar otra de aquellas terribles temporadas. No voy a recuperarme en esta ocasión. He empezado a oír voces y no me puedo concentrar. Por lo tanto, estoy hacienda lo que me parece mejor. Tú me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todo momento lo que uno puede ser. No creo que dos personas hayan sido más felices hasta el momento en que sobrevino esta terrible enfermedad. No puedo luchar por más tiempo. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí podrías trabajar. Y lo harás, lo sé. ¿Te das cuenta?, ni siquiera puedo escribir esto correctamente. No puedo leer. Cuanto quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte… que todo el mundo lo sabe. Si alguien podía salvarme, hubieras sido tú. No queda nada en mí más que la certidumbre de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo.
No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que nosotros hemos sido.
V.




Correo 1: De James Joyce a Nora Bernacle Joyce.

6 de agosto de 1909
44 Fontenoy Street, Dublín
Nora, ni yo ni Giorgio vamos a ir a Galway.
Voy a renunciar a los asuntos por los que vine y que esperaba que pudieran mejorar mi posición.
He sido sincero en lo que te he dicho de mí. Tú no lo has sido conmigo.
Cuando solía encontrarte en la esquina de Merrion Square y pasear contigo y sentir tu mano tocarme en la oscuridad y oír tu voz (¡Oh, Nora! Nunca oiré otra vez esa música, pues nunca volveré a confiar), cuando te encontraba noche por medio tenías una cita frente al Museo con un amigo mío, ibas con él por las mismas calles, siguiendo el canal, pasada la “casa de las escaleras”, a lo largo de la orilla del Dodder. Te quedabas con él:
él te rodeaba con su brazo y tú inclinabas tu cara y le besabas.¿Qué otra cosa hacían juntos? ¡Y a la noche siguiente me encontrabas!
Lo he oído de sus labios hace sólo una hora. Mis ojos estaban llenos de lágrimas, lágrimas de tristeza y mortificación. Mi corazón, lleno de amargura y desesperación. Sólo veo tu rostro al inclinar separa encontrarse con el otro. Oh, Nora, compadécete por lo que ahora estoy sufriendo. Lloraré días enteros. Se ha roto mi fe en el rostro que amaba! Oh, Nora, Nora, apiádate de mi pobre desdichado amor. No puedo llamarte con ningún nombre querido pues anoche supe que el único ser en quien creía no me era fiel.
¿Se ha acabado todo entre nosotros, Nora?
Nora, escríbeme, en consideración a mi amor muerto. Los recuerdos me atormentan.
Escríbeme, Nora, te amaba: y tú has roto mi fe en ti.
Oh, Nora, soy desdichado: Lloro por mi desgraciado amor.
Escríbeme, Nora.
JIM

domingo, 18 de julio de 2010

Vigilia.



En mitad de la noche tuve una revelación y en la penumbra de la habitación pude ver que me encontraba fuera de lugar, con ese cuerpo caliente que retozaba a mi lado, tan cerca y tan lejos a la vez…
Si tuviera que describirlo en una palabra, diría que es “encantador” en el más amplio sentido de la palabra; a su haber su aspecto, su sonrisa, su cuerpo, su cultura, su amena charla, su compañía, todo en él esta creado para envolverme, para hacerme caer.
Cinco han sido las batallas con el entre sabanas emprendidas, la primera por curiosidad, la segunda por gusto, la tercera en mis dominios, para mostrarme yo, la cuarta para romper su hechizo y la quinta para matar la ultima duda.
Gracias a Dios por mis heridas de guerras pasadas, por que solo así he llegado a descubrir los riesgos de mis caminos presentes. Se que lo importante no es tanto el no caer como el saber levantarse, pero a estas alturas no creo poder arriesgarme a una nueva caída.
¿Por qué estar en la cama de alguien tan ajeno pudiendo estar en la de alguien que me quiera? No encuentro ninguna razón convincente, así que de espalda y mirando el techo, aguardo que las luces del amanecer se cuelen por la rendija que deja ver la cortina.

sábado, 17 de julio de 2010

Poker.


Nos reunimos a la hora señalada y  casi de inmediato pusimos nuestras cartas sobre la mesa guardándose cada uno su mejor mano.
Soñamos un momento entre la música y las copas, entre las historias de nuestros pasados que muy probablemente explicaban nuestros futuros, entre el recuento de amores fallidos y romances fugases y entre la duda de la posibilidad de volverse lo primero, lo segundo o algo completamente nuevo el uno para el otro; pero no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, y la hora de colocar la apuesta llego.
Busco en sus bolsillos su fracturado corazón, bellamente decorado de frías escarchas y oropeles sin valor, mismos que le daban el atractivo aspecto que otorga a las piedras la pirita a la vez que cubría sus remiendos.
Mi turno llego y ante su gesto respondí desempolvando el mío, que mohoso y frío fue al encuentro del suyo.
Y alargamos el juego, y pedimos más cartas, y blofeamos apelando a la necesidad e ingenuidad del otro, hasta que entre las sabanas nos encontró la mañana.
Un mano a mano de una apuesta sin valor, en la que no habrá perdedor, pero probablemente, tampoco ganador. 


viernes, 16 de julio de 2010

LIBERTAD!!!!



Esta vez si, esta vez aparentemente no hay vuelta atrás. Por fin me saque el lastre de ese cariño lastimoso que me tenia amarrado a él y me hacia permanecer inmóvil por el miedo a dañarlo.
Al fin ya no es mi responsabilidad. Al fin soy libre!


Ajedrez


¿Aburrido? Esa no es la palabra. ¿Encabritado? Un poco. ¿Decepcionado? Bastante.
No deja de sorprenderme la volatilidad de la gente. Esa forma de llevar siempre las peores emociones a flor de piel. De desparramar mierda salpicando hacia todos lados sin tomarse ni siquiera la molestia de preguntar los motivos de las cosas. Con que holgura se desentienden de las consecuencias de sus derroches y transforman a los más indefensos en carne de cañón. Concientes de que el hilo se corta por lo mas delgado, no trepidan ni un segundo en afilar las tijeras de los mas fuertes, de los que toman las decisiones, incluso a riesgo de exponer la cabeza de los débiles.
La que te sonríe en el comedor te apuñala por la espalda, te expone a ti o a tus protegidos, a los que dependen de ti y uno, vuelto el jamón del sándwich de una lucha de poderes termina llevándose los malos ratos, sorprendidos de la calaña de algunos que parecían tan de fiar.
¿Abuso de poder…? ¿Que poder? Más bien utilización antojadiza del poder de otros y con las peores motivaciones. Peones que mueven piezas de mayor valía con el fin de tambalear el tablero y derribar al contrincante con malas obras.
Ni siquiera clamo justicia, ni pido lealtad a los desleales, pero tomo conciencia de aquello de: “De las aguas calmas líbrame Señor…” y noto, que entre las “aguas calmas” y las “aguas muertas” que aparecen en las orillas del mar, en realidad es mínima la diferencia.

domingo, 4 de julio de 2010

Preguntas.




¿Cuál mayor culpa ha tenido
En una pasion errada:
La que cae de rogada
o el que ruega de caido? 
(Sor Juana Inés de la Cruz)



¿Que hacer? ¿Pedir perdón?  ¿Decir que lo siento? ¿Caer nuevamente en el vicio tan viciado de cumplir con las expectativas de otros, viviendo la vida que ellos desean para mí, mientras yo guardo dentro el eterno sentimiento de que la vida me prepara algo más?
¿Soy un tonto inmaduro por no entregarme y guardarme para quien logre, moviendo el suelo bajo mis pies, ser correspondido? ¿Es mejor dejarse amar por quien no se quiere o amar a quien no me ama?
¿Que hay en quienes me pretenden y me bien quieren que no logran llegar a mi corazón? ¿Por que ahora, a estas alturas, me casi obsesiono con quien se que no llegaría a ningún lugar?
¿Será que en esas lides el juego siempre se me hizo demasiado fácil y ahora busco un reto? ¿Será que soy tan imbecil que llevo a mi corazón por el camino más espinado, queriendo salvar a unos, como otros me han querido salvar a mi, sin que ellos lo quieran o necesiten, como yo no lo hice en su momento?
¿Me encontré con la horma de mi zapato o es el echar ese gallito de valia  lo que me seduce?
¿Por que arriesgarme a pasar de ser flama a ser polilla? ¿Por que el riesgo del dolor me atrae tanto, a mí que siempre he sabido protegerme, guarecerme y acorazarme a fin de sentir lo menos posible?
¿Importan realmente las respuestas a estas preguntas y sus fundamentos cuando mi propia historia da cuenta de que a la hora de la hora lo olvidare todo, incluso a mi mismo, y gustoso me dejare caer? ¿Por qué me es tan imprescindible lograr los cariños que me son esquivos? ¿Es el destino del que a hierro mata morir a hierro?